Experiencias

¡Ah! entonces, ¿no tienes la regla?

Publicado por Silvia

Cuántas veces hemos oído está frase: «¡Ah! entonces sin útero ni vagina…¿menstrúas? Hace unos meses que me permito contestar de forma diferente: ¡Sí que menstruo!

¿Por qué simplificamos el ciclo menstrual al momento del sangrado?. Es mucho más complejo que perder un poco de sangre cada 28 días.


«En la sociedad moderna, el ciclo menstrual se experimenta como un fenómeno pasivo del que sólo se admite su aparición ya que todo el proceso restante se ignora o bien se oculta. El ciclo menstrual femenino es un poderoso proceso creativo cuyos efectos no se reducen al plano meramente fisiológico, sino que también se hacen sentir intensamente a nivel psicológico y espiritual». Introducción al libro Luna Roja de Miranda Gray.

Si años atrás hubiera podido acceder a esta información no estaría hoy, con mis 40 añitos, comprendiendo el complejo ciclo femenino. Por aquel entonces sexo y menstruación eran palabras tabú y lo más cómodo y práctico era sencillamente entender que para mí no existía la regla.

Recientemente, mi ginecóloga ante mi desconfianza, me propuso un ejercicio: reconectar con mi periodo. Yo no veía mi sangre, entonces no creía en mi ciclo. Como Santo Tomas: ¡hay que ver para creer!.

A lo largo de unos meses, a la misma hora cada día, tomé mi temperatura basal. Requiere un poco de fuerza de voluntad pero merece la pena. El cuerpo es muy sabio y periódicamente repite sus procesos. La temperatura sube unas décimas justo al inicio de la ovulación y empieza a bajar justo en la fase de la menstruación. Este ciclo va acompañado de ciclos hormonales que se pueden comprobar vía análisis clínicos. A continuación adjunto una imagen gráfica del resultado del test a lo largo de 3 meses, cada uno en un color.¡Es impresionante!, ¡Es mi cuerpo! y ¡Es mi ciclo!

Con esta primera fase comprendí el porqué de ciertas molestias que se producían en mi cuerpo. El dolor de barriga justo el día antes de la ovulación que se repetía mensualmente pero que nunca había relacionado a mi propia naturaleza femenina.

Ahora estoy trabajando en un plano más sutil. Hay ciertos comportamientos emocionales, creativos y sexuales que se repiten también a lo largo del ciclo.

No sangro, pero siento que formo parte de algo más grande que sucede continaumente en el cosmos: la vida que nace que crece y que muere para volver a nacer y desarrollarse que transforma la luna, las estaciones, el día y la noche, además de nuestros cuerpos.

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